Pocos pensaron ver gobiernos acorralados, transnacionales en recesión, ciudades paralizadas, etc… es que la humanidad todavía tiene mucho que aprender y por desgracia lo hace con lecciones fuertes. A finales de la edad media aparecía una bacteria que mató entre el 40% al 60% de la Europa de esa época, era la Peste Bubónica, una infección en el sistema linfático producida por la mordedura de una pulga infectada que era un parásito de una rata. Han pasado siglos desde ese terrible pasaje de la humanidad, y aunque muchos pensaron que la era de la tecnología y la cuarta o quinta revolución industrial nunca iban a permitir que eso suceda, está pasando nuevamente en el mundo, la gente muere por cientos todos los días por un virus. ¿Qué es lo que no vimos en todo este tiempo?, ¿Qué lección nos faltó entender? O mejor dicho… ¿Qué debemos aprender? Le damos prioridad a la producción, el consumo y las diversiones, pagamos por entradas al futbol, al cine o por un tv nuevo. Las empresas invierten en fiestas de aniversario y pomposos lanzamientos, en los cuales pagamos por animación, “la hora loca” y la presentadora de farándula. Pero, ¿Dónde queda la prevención y la inversión en la salud? Miro la necedad de las personas cuando expongo los productos de mi empresa y explico los beneficios de la industria en la cual trabajo (servicios y seguros de salud), inclusive miro a mi competencia como destruye día a día el mercado de los seguros de salud, peleando de la manera más desleal (por encima personas que debería cuidar) porque se preocupan del “retorno del negocio”, del beneficio para el canal retail. Todos proyectando cuánto rendirá para los participantes. He visto inclusive la política del estado, sobre la protección al cliente y me doy cuenta que nadie piensa en Él. En mi país (Ecuador) es obligatorio por normativa el seguro de desgravamen, que protege a la institución financiera por las pérdidas que la muerte de un deudor pueda causar, es decir se paga a una institución por la muerte de una persona, y es uno de los ramos más rentables para las aseguradoras e instituciones financieras (algo natural al contratar una deuda). Pero cuando se pide que contraten desde la misma institución un servicio de salud que ayude a los clientes, eso no es obligatorio, se vuelve “innecesario” o algo que no contribuye al desarrollo de la actividad productiva, así me lo han mencionado varios gerentes, entonces pregunto: ¿sin salud estamos produciendo?, ¿Qué tan importante ha sido la salud, versus la productividad? Pensemos en eso hoy, desde nuestro encierro. Creo que esta lección la debimos aprender varios siglos atrás, sin salud estamos todos paralizados, atemorizados, y con fuertes medidas de control pero sin dinero invertido en este rubro tan importante no solo para la productividad, sino también para la vida diaria (no para la muerte). Cuando me he reunido con empleados del estado, preguntando si podríamos incluir estas coberturas ante el otorgamiento de un crédito (como se hace con el seguro de desgravamen), la respuesta ha sido totalmente desalentadora, he registrado respuestas como: “eso encarece el crédito”, “no es necesario ahora”, “eso como beneficia al estado?”, “no se puede colocar obligatorio”. Hoy terminamos colocando toque de queda, restringiendo la movilidad de forma obligatoria, medida necesaria para salvaguardar la salud de las personas por el beneficio de todos. Y me pregunto…. ¿Un microorganismo está dominando el mundo?